Reforma de porche y exteriores en casa Cala Romana, Tarragona

El encargo fue claro: dar vida a un jardín abandonado, y a un porche al que se le sacaba poco partido.

La casa está situada en lo alto de una colina rocosa cerca del mar, rodeada de un bosque autóctono muy frondoso, cuya vegetación es la misma que en el propio jardín. Los desniveles del terreno nos obligaron a tener que rebajar la parte del suelo donde íbamos a situar la pérgola. Allí encontramos una gran roca, la cual tuvimos que picar para aprovechar su textura y hacer los márgenes del jardín.

El pavimento que usamos fue el hormigón. Lo cristalizamos mediante selladores de litio, un antideslizante, con una pulidora de alta velocidad. Para darle color le pusimos tinte antracita, como se puede ver en las fotos. El resultado fue fantástico.

Para acceder al jardín desde la zona del comedor, que hasta entonces había estado cerrado, abrimos el muro y unimos los dos espacios por medio de una escalera de hierro. Este material también lo usamos, en chapa, para forrar las escaleras y jardineras de la entrada de la casa. Los remates finales fueron el pavimento, donde situamos las balizas de luz para iluminar el jardín, junto con las farolas que diseñamos en el taller del herrero y la estructura de la pérgola.

En el porche tuvimos que prolongar el techo. Como el cerramiento lo queríamos hacer con una cortina de cristal móvil, éste también fue de cristal. El espacio, que hasta entonces sólo se usaba en verano y en pocas ocasiones por no tener buen acceso, ahora es un salón con unas vistas preciosas y relajantes al monte. Debajo del techo de cristal situamos una cama balinesa. No os podéis imaginar el espectáculo que es cuando uno se tumba a ver el cielo.