Reforma del exterior de una vivienda en el Catllar, Tarragona.

El jardín de la casa tenia unos grandes pinos, una zona de césped, un espacio para Dona y Prada (un pastor alemán y un labrador preciosos) y un camino para la entrada al garaje de asfalto.

Los pinos ya estaban en la finca cuando se construyo la casa, ya tenían muchos años y hacia tiempo que mis clientes querían arreglar el exterior de la casa: les daba mucho trabajo de mantenimiento, ya que les gustaba tenerlo siempre cuidado y bonito.

El otoño anterior a la obra fue de muchísimo viento, en ocasiones huracanado, que partió varios de los pinos del jardín. Había llegado el momento de dar el cambio. Cuando se ha tomado la decisión de hacer cambios, se suele aprovechar para hacer alguno mas de lo previsto. En este caso, en el porche de la casa, que también es la entrada principal, tenia tres arcos y una barandilla que cortaba las vistas al jardín e incomodaba la entrada a la vivienda.  Ese fue el primer paso.  Siguió la acera de alrededor de la casa, junto con el camino de entrada para los coches.  El pavimento que usamos fue el hormigón, lo cristalizamos mediante selladores de litio, un antideslizante, con una pulidora de alta velocidad. Para darle color le pusimos tinte antracita.  El resultado fue fantástico.

De los troncos de los pinos caídos hicimos unos taburetes. En su lugar plantamos unas yucas de gran tamaño.  Dejamos los arboles frutales limoneros y cerezos.

Sacamos el césped y optamos por ponerlo artificial de 3 cms de grosor de muy buena calidad, y con un aspecto natural inmejorable. En esta zona hicimos una pérgola para trasladar allí el salón de verano, reparamos la fachada de la casa, así como la de la valla toda la instalación, tanto de iluminación exterior como de riego, se hizo de nuevo la raíces de los arboles habían llegado a deteriorarlas mucho.

Satisfecha del trabajo y feliz de ver como se disfruta del jardín en cualquier época del año.