Proyecto de interiorismo para restaurante Chad’s.

Mi cliente iba a montar un restaurante de estilo industrial, localizó local en una zona de Vilaseca, donde hay mucha oferta gastronómica. Me vino a ver para escoger elementos de decoración vertical, para poder asesorarle correctamente tuvimos una larga conversación y allí empezó un mes de trabajo muy gratificante.

Chad era el nombre de la fábrica de conserva de los abuelos en Inglaterra, este sería el nombre del restaurante, aún estando muy lejos… las raíces no hay que perderlas. Trajo la pieza del alicatado que había pensado para la barra en verde inglés, no podía ser menos. Ese sería el color, acompañado del gris, negro, oro y hierro.

Interiorismo para un restaurante estilo industrial

Las paredes las pintamos en un verde grisáceo, es un color elegante, con carácter, gracias a su contenido en gris.  Todo el forrado de madera en forma de arrimadero se pintó en gris oscuro, el frontal de la barra y una pared que linda con las cocinas fueron las que se alicataron con la cerámica vidriada de 10x20 en verde inglés, la encimera de la barra en madera teñida en nogal oscuro, detrás de la barra unas estanterías y una nevera en hierro para los vinos, que junto con el techo forrado con bovedilla curva y vigas también en hierro y la iluminación fue el toque de estilo industrial que le dimos al restaurante. 

Pero había que darle una pincelada sofisticada, la cocina era de autor y pensamos que algún elemento más rico en materiales nos ayudaría a darle ese toque de distinción, y allí es donde entraron los espejos en hierro con cuarterones que ubicamos en dos paredes de buen tamaño, frente a ellos una composición de espejos redondos en dorados. Un tríptico de Londres de gran tamaño, tenue y en tonalidades grises algo difuminado sería el protagonista de la rampa de acceso al comedor.

Para que hubiera un color que se desmarcara de los bases se escogió el lila y sutilmente este color es el que rompe con la sobriedad del gris y el verde. La cocina está abierta al restaurante, da gusto ver trabajar detrás de los fogones a los artistas de la obra, sin ellos este proyecto no hubiera servido de nada.

Bon profit, buen provecho.