Proyecto de interiorismo contemporáneo para bodega y salón

Hay muchas formas de hacer cambios en una casa.  En este caso se construyó una vivienda unifamiliar. La construcción de una casa está llena de ilusión, ganas de acertar y equivocarse lo menos posible, tomar muchas decisiones.  Cuando terminas sueles estar un poco saturado, y cuando llega la parte del mobiliario es frecuente hacer un parón para tomar aire y volver a empezar con la misma ilusión que al principio.

Así es como empezó mi relación con esta estupenda familia.  El encargo empezó por la bodega, el espacio de ocio, donde la familia disfrutaba de su tiempo libre, reuniones con amigos, celebraciones con familia o simplemente las tardes para ver el partido…

La caja estaba terminada con suelo de barro cocido, chimenea – barbacoa de piedra, techo forrado con bovedilla curva en cerámica y una cocina con cerámica hidráulica. Faltaba darle vida, que se pudiera disfrutar, pero las necesidades estaban claras.

Hicimos la propuesta con mobiliario de maderas rústica pero con un toque romántico.  A mi cliente le ilusionaban las lámparas de araña, así que este fue el toque de romanticismo. El resultado nos encantó: mezclar con prudencia siempre suele ser un éxito.

La bodega pasó a ser aquel espacio que más se disfrutaba los fines de semana.

Con el tiempo, para poder dedicar las mismas energías que en la anterior actuación, el siguiente paso fue el salón comedor. Se habían instalado con el mobiliario de su anterior casa, las dimensiones eran totalmente distintas y las necesidades habían ido cambiando.

La familia había crecido en edad y ya era el momento de disfrutar sin miedos a tejidos, materiales delicados… Queríamos crear un espacio cómodo, elegante, algo sofisticado, contemporáneo, que perdurase en el tiempo, pero sobre todo vivible.

En la zona del salón les propuse un mueble corrido, hecho a medida, lacado, igual que la pintura de la pared para que quedara muy integrado con cinco huecos y tres puertas correderas, por lo que no solo era un mueble pensado para colocar la tv y sus aparejos, si no que también nos serviría para guardar, contener, y exponer piezas de decoración, libros… dos sofás Grassoler modelo Transit, junto con dos sillones y sus respectivos reposapiés modelo Charles Eames en nogal y cuero blanco. Las tapicerías de los sofás serían en gris claro, combinando con las cortinas y las de las sillas, que mezclamos dos tonalidades de grises, los metales en oro brillo y negro,

El comedor debía tener una mesa extensible, pensé en la modelo Iron con sobre porcelanato Calacata, el capricho fue el mueble, un armario lacado en negro y las puertas con un trabajo geométrico forrado en pan de oro, el resto fue sobre ruedas.

Estoy satisfecha del trabajo, de mi equipo, pero sobre todo de los felices que están mis amigos clientes, vale la pena esperar. El resultado es muy gratificante, un placer haber contribuido a ese objetivo, lo habíamos conseguido con este proyecto de Interiorismo contemporáneo en Tarragona.