Es curioso, ya que, sin ser muy consciente de ello, al reflexionas sobre el tema que hoy os voy a comentar, me he dado cuenta de que en mi vida el mimbre, esparto, ratán… está muy muy presente. Los cestos son mi perdición, me gustan de todas las maneras y para todo uso de cosas, para la cocina, fruta, pan… Para el baño, para ordenar. A parte del mimbre los podemos entrar de algas, son más blandas, pero igual de resistentes, los cestos de la playa, de la compra, las carteras de mano, los bolsos cruzados en forma de caja…

¡¡¡Estos últimos ocupan el primer puesto en complementos con estilo!!!

Casi todos recordamos de casa de los abuelos una silla de enea, un sillón de mimbre, un espejo de caña, cestos para el pan, las verduras, los caracoles… El mimbre, esparto, enea, caña, bambú, palma, ratán, jacinto de agua han sido materiales que se han transformado en una gran variedad de piezas, tanto de mueble como objeto de utilidad o decorativo. Son materiales que transmiten calidez, cómodos, por su flexibilidad, resistentes… s muebles siempre se mezclaron y utilizaron para el interior, con el tiempo se les clasifico como muebles de exterior, por supuesto, siempre para tenerlos en zonas con porche, terrazas… Ya que la fibra natural con el agua y el sol llega a agrietarse y deteriorarse.

Ahora los volvemos a mezclar en el interior estamos a punto de terminar el verano, época que disfrutas mucho de las zonas exteriores de nuestras casas, jardines, terrazas… están bien montadas y no les falta detalle.

Sed atrevidos y entrad alguna de esas piezas en casa, veréis como el espacio donde la poneis aligerará, le dará un toque fresco y cálido a la vez.